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La comunidad de base no es cualquier cosa



UNA  COMUNIDAD DE BASE NO ES CUALQUIER COSA.

Acabo de volver de cierta reunión de comunidades de base. Siento la necesidad de reaccionar con algunas reflexiones sobre lo que está sucediendo o puede suceder.

Y lo que puede suceder es que,  con el nombre de comunidades de base, se  entienda cualquier cosa.

Noto que en algunas  "CEBs" se tienen  modos de hablar, de cantar  y actitudes que no parecen propios  de  comunidades  de base.

El nombre es lo de menos, se pueden llamar de otro modo, lo importante es el espíritu de las comunidades de base.

¿Y cuál es ese espíritu?

Intento explicarlo con sencillez:

  1. La comunidad de base es, eso: de base, de abajo,  del pueblo. No es "de altura".  Los que están en ella no intentan subir más alto que los demás.  Tampoco quieren que se  ponga nadie a manejar la  comunidad. Eso quiere decir que:
  2. Adoran y siguen  al  Dios humillado no  un  dios flotando por encima, sino al Dios que Jesús anuncia,  que vive en la gente de abajo, en los  que menos pueden y  tienen, que está en nuestras penas y alegrías.
  3.  La CEB no tienen jefes sino coordinadores, animadores, que no hablan ellos solos sino que escuchan, y ayudan al diálogo entre todos.
  4. O sea que en la CEB no tienen sitio los llamados "predicadores" cuando gritan y hablan ellos solos. La comunidad quiere amigos que escuchen, y hablen… que enseñen y aprendan.
  5. También  la CEB se manifiesta en sus cantos, que no hablan solo de un Dios por ahí arriba.  Sus cantos hablan sobre todo del servicio y amor a los pobres, de un mundo nuevo en justicia y paz, de reino de Dios que está aquí entre nosotros, de que "no basta con rezar".
  6. La CEB se distingue sobre todo por  sus reuniones.  En ellas  se sigue siempre  el proceso de:

    • VER (la realidad  de lo que  está sucediendo en su vida, en su colonia, en su pueblo,  en el mundo)
    • JUZGAR (o reflexionar "qué nos dice la Palabra de Dios" sobre eso que hemos visto) 
    • ACTUAR  (comprometerse  a  hacer algo  para  poner en práctica  lo que hemos reflexionado) y
    • CELEBRAR  orando y  cantando  para que todo eso se haga realidad.

 

 

Todo esto es importante en la vida de las  CEBs, pero me parece que se olvida un poco, o a veces mucho, en algunas ocasiones.

¿Por qué? 

Acaso me equivoco  pero tengo la impresión que no todos los que vienen a las comunidades de base saben  a dónde vienen.

 Más aún,  sospecho que en nuestras comunidades entran a veces  gente con la idea de  hacer de ellas algo diferente.

Acaso estas personas entren  queriendo hacer "apostolado" con los que están en ellas… es decir: les parece que no es bueno eso que hacemos y  quieren conseguir que no seamos lo que somos: que recemos más, que hagamos más "alabanzas", que no nos metamos en las cosas del mundo  sino en las del "cielo"…

Naturalmente, nuestro modo de actuar no les conviene mucho a las personas  "de arriba", a los que tiene de alguna manera el poder, porque para ellos no es bueno que las comunidades de base intenten un mundo de hermanos iguales, sin poderosos ni empobrecidos.  Un mundo de paz y justicia.

Algunos de los que intentan cambiar nuestro modo de actuar lo hacen con buenísima voluntad, pero…. no se dan cuenta  de que por detrás o encima de ellos hay quien les maneja con unos intereses egoístas  Con ese interés mueven a  buena gente para  que mantenga  sus privilegios. Por eso les molestan las comunidades de base, que no se dejan manejar.

 

¿Qué  debemos  hacer en las comunidades de base ante este problema.?

Muy sencillo: ser auténticos. No cerrar la puerta  a nadie pero no dejar que nos manejen. Cuidar de que quien  venga a las comunidades no nos quiera cambiar nuestro modo de ver la fe y  sus consecuencias.

También debemos tener cuidado con que  aparezcan nuevas comunidades que se quieren llamar así, pero que su manera de pensar y actuar es muy diferente.

Respetamos y estimamos a todo movimiento de Iglesia, se llame como se llame que procure ser  fiel al evangelio.  

Pero  pedimos  que nos respeten.

Vivimos con  ellos en comunión. ¡No faltaba más!. Las CEBs  no somos los únicos en la Iglesia.

Hoy hablamos mucho de ecumenismo, de unión con los hermanos cristianos de otras confesiones.  Pues con el mismo motivo nos unimos con católicos  que mantienen aspectos diferentes, pero que juntos podemos, por ejemplo,  rezar el Padre nuestro y  servir y amar juntos al prójimo.

Juntos pero no revueltos.

Quien pertenece a las CEBs  debe,  sin fanatismo,  ser  consecuente  con su espíritu.

Pero también cuidemos  que no se filtren ideas y acciones  que desvirtúen  lo que es una CEB de verdad.



Autor de esta nota: Freddy González
Este artículo fue editado por última vez en la fecha: 01/01/2009



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