Paso 1.- : (Participar)
Los laicos se sienten participantes y en comunidad:
** Se colocan juntos y lo más cerca que puedan del altar.
** Los que tienen que hacer la lectura la preparan bien y la leen fuerte y claro para que todos se enteren
** Los músicos preparan canciones que todos puedan cantar y todos cantan, no solo el coro.
** Se acercan a comulgar e, igual que el sacerdote, toman la hostia con la mano, que no son niños para que se la den en la boca.
** Contestan todos a las oraciones o dicen las que se saben.
Paso 2.- (responsabilizarse)
** Durante la semana anterior preparan en su familia o en su comunidad las lecturas del domingo, de modo que ya entiendan mejor lo que luego escucharán.
** Todo los que van a misa, antes de que empiece y al final, platican entre ellos antes y después, de modo que no se sientan extraños durante la celebración.
** Además de asistir a la misa del domingo se reúnen en comunidades pequeñas donde dialogan sobre situaciones de suvida y lo que la palabra de Dios les pide frente a ellas.
** También, si les permite el sacerdote, pueden opinar con alguna frase en la Homilía sobre lo que a él le dice la Palabra de Dios (frases cortas y homilías cortas)
Hasta puede que un laico pueda hacer la homilía de acuerdo con la comunidad parroquial.
Paso 3.-(Dirigir)
Importante. Podemos distinguir entre dos personas: quien preside y quien dirige. El Padre preside pero un laico o laica dirige la misa con ayuda de otros: quien hace las lecturas…, qué lecturas…, qué cantos conviene hacer…, quién o quienes se ocupan de la homilía…
El sacerdote participa, naturalmente y está en altar presidiendo,… Pero no tiene que dirigirlo todo.
Paso 4.-(reemplazr)
Cuando algún día no hay sacerdote, a la comunidad parroquial no les importa. Hacen lo que se llama una “celebración de la palabra” (que para ellos es igual que la misa): es decir, con la ayuda de alguno de los ministros de la palabra y de la Eucaristía, aunque no esté el padre, hacen más o menos lo que en la misa se hace.
Eso a algunos les parece que no se puede, que si no está el sacerdote “no vale”…
Pues es cuestión de ir avanzando en este camino.
En esta celebración de la palabra hay dos elementos unidos:
Celebrar la palabra y celebrar la eucaristía. Para eso los participantes:
* Rezan salmos y oraciones litúrgicas,
* Cantan,(todos, los músicos animan)
* Leen (¡bien leída!) la palabra de Dios,
* La comentan entre todos,
* Celebran la fracción del pan: la oración eucarística: Como no hay sacerdote que consagre el pan y el vino, los ministros de la eucaristía sacan la comunión del sagrario y la reparten
* Al final se dan los avisos importantes para la comunidad.
* Se despiden todos. Y salen a vivir en la calle, en el trabajo, en su casa eso que han celebrado en la comunidad.
O sea: casi lo mismo que en la misa, solo que como todavía no pueden consagrar, pueden celebrar y comulgar.
Paso 5 (¡Celebrar!)
- Ya se van alzando voces de teólogos (por ejemplo los dominicos holandeses) que hablan de que, como cada vez han menos sacerdotes, deberán presidir la eucaristía laicos preparados para ello. De manera que lo que hoy se llama “celebración de la palabra” pueda ser verdaderamente una celebración de la Eucaristía.
Eso que hoy parece imposible día llegará que será lo normal.
Irá desapareciendo la división un tanto extraña entre sacerdotes y laicos.
Recuerden que con frecuencia se ha dicho sobre algunas acciones: “¡Eso no se hace ni se hará jamás!”. Y eso hoy se hace normalmente.
Lo que es importante para todos estos pasos
Pues para que esto y otras cosas salgan bien, se necesita algo importante: que los laicos se formen seriamente en teología, Biblia, conocimiento de los problemas sociales, historia de la Iglesia, moral… Algunos se especializan algo, todos, por lo menos, con ideas claras.
No hace falta que los laicos se metan en un seminario donde se estudian muchas asignaturas, se dan títulos, se aprende temas de teología algunos importantes y otros que no sirven para la vida real…
Para esta formación de los laicos:
* Pueden prepararse en su casa leyendo libros más sencillos o más importantes.
* Pueden formarse en sus comunidades de base, en alguna parroquia que organice bien algunos cursos,
* También existen centros de teología para seglares ( por ejemplo la escuela Juan Gerardi de Guatemala)donde se dialoga, se aprende y se preparan.
* No basta con enseñanzas teóricas.
Lo tres medios de prepararse son: conocer, orar y vivir, hacer lo que se conoce y se ora.
Si los laicos no se forman bien puede ser que cuando quieran organizar misas o celebraciones de la palabra, lo hagan mal (como a veces les pasa también a algunos sacerdotes).
Todo lo que se hace en esta vida necesita una preparación y reflexión. Así los laicos seguirán adelante y ayudarán a una iglesia y un mundo mejor.
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Reflexione:
¿En cuál de estos cinco pasos está usted?
¿Cómo puede dar usted pasos adelante?